lunes, 6 de septiembre de 2010

Capitulo XXXVIII. Nuestro traslado a Aragón



En el año 1984 en la empresa Aiscondel de Cerdanyola (Barcelona) sobraba personal, sin embargo, en la factoría que la empresa tenía en la localidad de Monzón faltaban operarios, para equilibrar la balanza en ambas factorías, la dirección propuso, que los que quisieran cambiarse se indemnizarían y cobrarían el mismo salario sin perder la antigüedad.
Por mi parte pensé que era una buena oportunidad para conseguir un dinero extra que falta hacía, y como la vivienda donde vivíamos era de alquiler, entregando la llave todo quedaba arreglado.
Le comunique a mi esposa la propuesta y quedamos de acuerdo por tener la opción de volver si el cambio no me agradaba.
Me trasladé a Monzón y durante un año entero estuve viviendo en una pensión alejado de los míos. Con las dietas que cobraba por prestar mis servicios en otra provincia, me bastaba para pagar la pensión y los viajes que realizaba cada fin de semana para ver a la familia.
Lo negativo de este cambio fue que durante un año viví separado de mis seres queridos.
Acostumbrado a estar siempre con mi esposa y mis hijos el tiempo se me hacía interminable.
 Recuerdo como contaba los días y las horas que faltaban para que llegara el fin de semana para abrazarlos.
Aparte de estos inconvenientes me agrada Monzón, es una ciudad acogedora con los que vienen de otras regiones hermanas.
Con la particularidad de que siendo una ciudad mediana dispone de todos los servicios para no desplazarse a otras localidades si no se desea.
Como la última decisión no dependía sólo de mí, pedí a mi esposa que viniera a Monzón para que viera la ciudad.
Su primera impresión fue positiva, pues lo primero que vio fue la Avenida de Lérida que es preciosa y recuerdo sus primeras palabras ¡¡¡Me encanta Monzón!!!
Con el dinero que percibí de la indemnización compramos un piso y vinimos a vivir definitivamente a esta ciudad tan acogedora.
En el cambio la más perjudicada fue mi hija Isabel al tener el novio en Cerdanyola.
En principio todos nos adaptamos al cambio excepto Isabel.
Finalmente su novio le buscó trabajo y regreso a Barcelona. Como ya era mayor de edad no tome ninguna decisión por considerar que cada cual tiene derecho a decidir.
En cuanto a Paquita como era normal se quedó en Cerdanyola con su esposo e hijo, pero la relación como pareja iba de mal a peor.
Al final Isabel empezó a vivir en pareja con Alfredo. Arrendaron un supermercado en Santa Perpetua de la Moguda y empezaron vida nueva. Por nuestra parte viajábamos a Barcelona a menudo para visitarlos.
En un viaje de los que solíamos realizar nos enteremos que mi hija estaba embarazada, pensé que en la situación que se encontraba la pareja no era el mejor momento para traer otro niño al mundo y más a sabiendas de su inestabilidad con su pareja, pero que otra cosa podíamos hacer, dejar que el tiempo decidiera por nosotros.
Un mes antes de salir de cuentas Paquita, su esposo se eximió de responsabilidad como padre y la envió con el niño a Monzón para que diera a luz.
Transcurrido un mes en mi casa alumbro una niña con poco peso y con síndrome de abstinencia. La registramos en el Registro Civil de Barbastro con el nombre de Tamara.
A los quince días de dar a luz vino su esposo a verla, y a pesar de su anormal comportamiento lo recibimos como si fuera un hijo más, pero en pago al  buen recibimiento nos hizo una buena jugada.
Recién habían terminado de comer cuando manifestó a la familia que salía a la calle para comprar tabaco, pero el tiempo pasaba y Jesús María no regresaba.
Todos estaban preocupados temiendo que le hubiese ocurrido algo malo, y en el mismo momento que tomaban la decisión de buscarlo lo trajo la policía drogado.
Ante su anormal comportamiento mi esposa cogió una bolsa con su ropa y se la entregó invitándole que abandonara la casa.
A todo esto me alegré de encontrarme ausente en el trabajo, de lo contrario, por amor de padre a mi hija se que no me habría podido contener.
Por supuesto apoyé el proceder de mi esposa, pues para mí estas personas desagradecidas e irresponsables solo merecen desprecio, pero aún fue a más y siguió escupiendo veneno en su mujer e hijos.  
Aquella noche durmió en una pensión y al día siguiente regresaron con sus hijos a Cerdanyola.
Iban pasando los meses y nuestras vidas siempre estaban en tensión esperando que en cualquier momento surgiera lo peor.

 

 

1 comentario:

  1. JOSAN.LOS PADRES NO NOS DESPRENDEMOS NUNCA DE NUESTROS HIJOS, DESDE QUE LOS TRAEMOS AL MUNDO SIEMPRE ESTAMOS ATADOS A ELLOS, Y NO ASIMILAMOS QUE SON INDIVIDUOS DUEÑOS DE SUS ACTOS CUANDO LLEGAN A SER ADULTOS, PERO EL AMOR ES MÁS FUERTE Y SUFRIMOS O DISFRUTAMOS COMO QUE FUERAN UNA PROPIEDAD, PAQUITA COMPRENDERÁ EL DAÑO QUE LES CAUSÓ Y SE HIZO ELLA CUANDO SUS HIJOS CREZCAN, TODO VUELVE, Y ELLA VOLVERÁ ARREPENTIDA A ABRAZARLOS, SIGO LEYENDOTE, Y AHORA SUFRIENDO
    UN ABRAZO
    FLORIA

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