lunes, 6 de septiembre de 2010

Capitulo XXXI. Al fin un trabajo digno


En la empresa Navinet, aunque el trato en lo personal era bueno, en lo laborar no me acababa de convencer y aspiraba a un empleo mejor, y la mejor empresa que había en la localidad era Aiscondel, por lo que no deje de insistir hasta lograr un empleo en la citada empresa y en la que transcurrió toda mi vida laboral hasta mi jubilación.
Llevaba dos meses trabajando en Aiscondel, cuando mi esposa me dio la buena noticia que iba a ser papa, la noticia me hizo muy feliz, pero al mismo tiempo sentí preocupación por las condiciones de inhabitabilidad que reunía la habitación para recibir a nuestro bebé.
En principio aquella empresa estaba situada en Barcelona capital, pero a falta de espacio  para ampliar la trasladaron a Cerdanyola del Vallés, y para eximirse de pagar el transporte a los trabajadores que vivían en Barcelona decidieron construir unas viviendas de  alquiler en Cerdanyola.
La empresa llevo a cabo aquella maniobra sin contar con los trabajadores, obviamente que al entregarles las llaves una gran mayoría las rechazaron por no querer dejar su domicilio habitual, por lo tanto, no pudieron suprimir el transporte.
Finalmente las viviendas las adjudicaron a los empleados más necesitados entre los que figuraba yo. 
El piso tenía 65m2, comedor, cocina, baño y tres dormitorios, y el alquiler trescientas pesetas mensuales incluido el consumo de agua, para nosotros era vivir en un palacio y ver cumplidos nuestros sueños, pues obviamente nunca tuvimos una vivienda en condiciones para vivir como personas, y en aquel momento solo pensábamos en que nuestro bebe tuviera un hogar digno.
Faltaba un mes para el nacimiento de nuestro bebe cuando nos dieron la llave, y de acuerdo con mi esposa acordamos cambiarnos al domingo siguiente por ser mi día de descanso en la empresa, pero el destino se anticipó a nuestros deseos.
Un veinticinco de septiembre que trabajaba en el turno de noche empecé mi jornada laborar a las diecinueve horas, ya que trabajábamos a dos turnos las doce horas seguidas. Sobre las veintidós y treinta se origino una tormenta con truenos y relámpagos impresionantes.
Poco después se corto el fluido eléctrico, pero para alumbrarnos no era necesaria, los relámpagos eran tan seguidos que reemplazaban a la luz eléctrica.
La lluvia no ceso en toda la noche provocando el desbordamiento de un pequeño río colindante a la fábrica y tuvimos que refugiarnos en la planta más alta que ocupaban las  oficinas para no ahogarnos.  
Aunque mi preocupación estaba más en mi esposa que en la fábrica a sabiendas que el mismo rio pasaba cerca de mi casa. Alarmado, intenté salir fuera para socorrer a mi esposa con otros compañeros que supongo que tenía el mismo problema, pero nos vimos forzados a desistir ante la subida del agua, posiblemente de no haberlo hecho no habría podido contarlo
La lluvia no cesó hasta la salida del sol, momento que aproveche para salir a la velocidad que me permitían mis piernas.
Cuando llegue quedé aterrorizado, en el lugar que ocupaba la casa todo era lodo y fango y pensé para mí: 
Mi esposa y mi hija es imposible que se hayan salvado.


Frabrica de Aiscondel Cerdanyola del valles, Barcelona, año 1961

1 comentario:

  1. JOSAN,ME TIENES EN PERMANENTE NERVIOSISMO,PENSE AL COMIENZO EN EL DICHO" LOS HIJOS VIENEN CON UN PAN BAJO EL BRAZO" PERO COMO SE VE ES SOLO UN DICHO, TENDRE QUE LEER EL SIGUIENTE CAP.. PARA SABER DE TU ESPOSA,QUE AHORA ES ELLA LA QUE LLEVA LA PEOR PARTE, Y TU TAN LUCHADOR Y ENAMORADO,TIENE DERECHO DESPUÉS DE TANTOS PASARES UNA TREGUA, ESTOY JUNTO A USTEDES
    UN ABRAZO
    FLORIA

    ResponderEliminar