lunes, 6 de septiembre de 2010

Capitulo XXXIV. El accidente de Ramón 1974



En aquel tiempo vinieron a vivir con nosotros mí cuñada Adelina y Ramón, hermanos de mi esposa, pues no encontrando trabajo en Almería, en Barcelona encontraron los dos, y aunque el piso era pequeño pusimos literas y logramos hacer un hueco para ellos.
Tanto a Ramón como a Adelina siempre los quise como hermanos por su buen comportamiento conmigo.
Un día que me tocaba hacer turno de noche en el trabajo al llegar los compañeros para efectuar el relevo comentaron que había ocurrido un accidente de tráfico, y muertos los cuatro ocupantes de uno de los vehículos colisionados.
Al llegar a casa y antes de ir a dormir se lo hice saber a mi esposa ignorando que uno de los fallecidos era mi propio cuñado.
A las once de la mañana se presentó en casa un policía a traernos la mala noticia y afectó mucho a toda la familia. Avisamos a mi suegra y cuñados Juan y Ana que vivían en Andorra y a Domingo en Francia.
No tardaron en hacer acto de presencia, pero el trago más amargo me tocó vivirlo a mí cuando tuve que desplazarme al depósito de cadáveres para reconocer  al cadáver.
El cuadro que vi con mis propios ojos no pudo ser más horroroso y desagradable.
 Los cuatro cadáveres estaban carbonizados y encogidos con las manos sobrepuestas sobre sus caras, como si hubieran pretendido en su último momento protegerse del horror que les venía encima.
Sus caras eran irreconocibles, finalmente recordé que años atrás mi cuñado había sufrido un accidente de moto y le dejo una cicatriz en la cabeza, se lo indiqué al forense por si podía serle útil para su reconocimiento.
Este se puso unos guantes y fue palpando la cabeza de cada uno,  cuando llegó a mi cuñado dijo en voz alta “Es este”. La verdad que quede muy afectado y nunca logre olvidarlo, pues tengo que decir que soy una persona muy sensible y hubiera preferido no tener que pasar por aquel trance.
Ramón era especial para todos y nunca tuvo nada suyo, lo que tenía era de todos. Lamento de verdad, que una persona como él, nos dejara cuando empezaba a vivir con apenas veintiún años. Pienso que él intuía que su vida no iba a ser larga, pues siempre decía que su fin estaba cerca, e incluso unos días antes de morir se hizo un seguro de enterramiento. Fue como si no quisiera molestar a nadie de la familia con los gastos de su entierro.
La última vez que lo vi vivo estuvo ayudándome a adornar el árbol de Navidad. Se fue pero no sin antes dejar apartados para sus sobrinas los juguetes de Reyes. En los pocos años que le tocó vivir estuvo al servicio de los demás y pasó por esta vida sin encontrar la felicidad.
Después de la trágica muerte de Ramón pasamos unos años de tranquilidad y de bienestar al lado de nuestros hijos y mi cuñada Adelina.
Pero Adelina en un viaje que realizo a Andorra para ver a su madre conoció el amor de su vida, Jean, con el que se casó y se quedó a vivir en dicha localidad, fruto de su matrimonio nacieron dos niñas, Natalie y Cristina.
La cigüeña nos volvió a visitar el trece de junio de mil novecientos setenta y siete. En este caso nos dejó un niño precioso y le pusimos de nombre Alejandro, o Alex, como cariñosamente le llamamos.
Fueron pasando los años y en mi casa no nos faltaba de nada, y a pesar de que éramos familia numerosa, vivíamos todos en armonía como cualquier familia normal. En mi casa reinaba la felicidad ya que tuve la suerte de haber dado con una mujer responsable de su casa y de sus hijos, pues debo decir que una de las cosas que mejor hice en toda mi vida, fue la elección de mi querida esposa. Con ella compartí las penas y las alegrías, siendo para mí un modelo de mujer, y si se pudiera retroceder en el tiempo y empezar de nuevo una nueva vida, no cabe duda que la volvería a elegir como compañera y amiga.
Veintitrés meses después de nacer Alejandro, el día  nueve de mayo del año 1979 nace Raquel en una clínica de Sabadell.
Raquel es una persona sentimental, y amante de la familia, y aunque de vez en cuando discute con sus hermanos, como dice el refrán, la sangre no llega al río, ya que a los cinco minutos se le ha pasado el enfado, y está en armonía con todos como si no hubiera pasado nada. Además, es muy generosa y lo que ella tiene, es de todos. Claro que mientras siga así difícil lo tiene para ahorrar un €uro.



 

1 comentario:

  1. josan,que bueno que reconozca y agradezcas a la vida haber encontrado a esa compañera impagable que llena todos tus espacios que estaban vacios en tu vida ,amor compañera amiga amante y madre de tus hijos, en Ella tienes la vida,no necesitas nada más que seguir disfrutando lo que has buscado y encontraste, a lo largo de tanto sufrimiento, bueno lo de tu cuñado como la vida un triste destino ,pero no dejo remordimientos lo vivido junto a ustedes los difrutó.. sigo plena en tu vida.
    un abrazo
    floria

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